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miércoles, 2 de junio de 2010

CRISIS? WHAT CRISIS?


Ningú diria que atravesem la pitjor crisi mundial des de la Gran Depresió dels anys 30’ del segle XX. Des de Apple afirmen que han venut dos milions de Ipad, i encara no està a la venda en tots els països…I l’aparatet en qüestió val més de 400 pavos, quasi res!!!


Desde el lupanar de rica miel.

jueves, 29 de abril de 2010

S & P

Una vegada més els mercats han tornat a embogir. La explicació ve donada per dos factors. Ahir pel matí els mercats estaven preocupats per les dades que es coneixien de la economia grega i pels dubtes de Angela Merkel sobre l’ajuda a Grècia. De vesprada, el tema era un altre. L’agència Standard & Poor's rebaixava un graó la qualificació del deute espanyol, deixant-lo en “AA”.

Des d’ahir tot el mon parla de S& P, però qué és Standard & Poor’s. Doncs es tracta d’una agència de qualificació, creada l’any 1860, que des de 1966 és propietat de “The Mc Graww Hull Companies, Inc”. S & P és una de les principals proveedores d’informació financera i la principal font de qualificacions crediticies, valoracions de riscs, anàl.lisi d’inversions i valuacions independents.

En definitiva, S & P, Moody’s i Fitch, que són les principals agencies de rating es dediquen a donar qualificacions a països, empreses, bancs i productes financers. Fiquen una nota per a que els inversors sapiguen a qué atindre’s, per a saber si una determinada empresa o país és fiable o si poden haver problemes de solvència.

Cada agència de qualificació té una escala diferent. Concretament, S & P divideix els títols en dos grans grups, els “d’Alta Qualitat” i els de “Baixa Qualitat”. Dins dels d’alta qualitat podems trovar els de qualitat superior, la famosa triple A, que és el que desitje tenir tot el mon; els de Molt Alta Qualitat (AA); Alta Qualitat (A); i els de Qualitat moderada (BBB). De la mateixa manera, els títols de baixa qualitat es divideixen en Qualitat Moderada, Baixa Qualitat i Molt Mala Qualitat.

Amb la rebaixa d’ahir, Espanya passa de “AA+” a “AA”, el que significa que el tipus d’interés que es pagará serà algo superior al que es pagava fins ara. El que es pren com a referència és el Bono a 10 anys. Així, Alemania paga menys del 3 % pel seu bono, Espanya paga un 4 % i Grècia un 10 %. Veient estes dades s’en podem adonar que estem més prop d’Alemania que dels grecs, així que menys pànic, que estem pitjor que abans però no estem tan mal com es vol vendre per part d’alguns.

De totes formes, els mercats ja havien descomptat els efectes de la rebaixa en la qualificació, així que una vegada més les agencies de qualificació han fet tard. A més, després de vore les qualificacions que les agencies de rating posaren a alguns productes de Lehman Brothers i d’altres companyies, tampoc hi ha que fiar-se excesivament de les seues qualificacions. De fet, van contribuir a la crisis financera al no veure o no voler veure la basura que hi havia darrere d’alguns productes financers.

Desde el lupanar de rica miel.

martes, 2 de marzo de 2010

EL PACIENTE ESPAÑOL

Una interessant reflexió del catedràtic de política econòmica Antón Costas al voltant de la situació econòmica actual.
"Está realmente tan mal la economía española o se equivocan los médicos al diagnosticarla de pronóstico reservado? ¿Es acertada la percepción de que el euro tiene en el paciente español su eslabón débil? Tengo la impresión de que el diagnóstico surge de una cierta ansiedad histérica de los analistas más que de la situación objetiva del paciente.

Aun cuando algunas de sus constantes vitales están bajo los efectos de la debilidad y el atolondramiento provocados por el batacazo de la crisis, el paciente español tiene mejores fundamentos macro y microeconómicos que los que le están viendo tanto analistas externos como internos.

¿De dónde surge entonces ese diagnóstico de pronóstico reservado? Fundamentalmente de cuatro síntomas que interpretados con ansiedad agudizan el diagnóstico.

El primero es el déficit fiscal. No debería sorprender su crecimiento. Ha sucedido en todas las economías. Y ha sido mayor en las economías que habían experimentado un fuerte crecimiento económico y del empleo en la fase anterior. Su causa no es el despilfarro del Gobierno, sino la propia crisis financiera y económica. Cuestión de simple aritmética: la recesión baja los ingresos públicos y aumenta los gastos derivados de salir en auxilio del sector privado -bancos, empresas y parados-. El efecto es el déficit. A corto plazo es lo que se debía hacer. Y ha funcionado. La economía ha evitado el peor escenario imaginado al inicio de la crisis: la depresión.

Ahora se trata de disminuir y hacer más selectiva la medicina del gasto hasta que el sector privado camine sin muletas. Pero, a la vez, hay que diseñar un plan factible y creíble de retorno al equilibrio fiscal a medio plazo. Tenemos credibilidad para lograrlo. Durante los años de vacas gordas supimos mantener dos virtudes fiscales cardinales fundamentales: el superávit fiscal y la menor deuda pública europea, menor que la de la virtuosa Alemania (¡alabado sea Pedro Solbes!). Y sigue siendo relativamente baja a pesar del déficit. Si supimos ser virtuosos en la euforia, ¿cómo no vamos a serlo en la etapa de austeridad? Los mercados lo creen. De ahí que la prima de riesgo de la deuda pública española siga siendo muy razonable.

Pero el escenario de retorno al equilibrio fiscal debe ser el medio plazo. Hay un error de análisis económico en los que defienden la vuelta al equilibrio fiscal a corto plazo. El perjudicado sería el propio paciente que volvería a recaer. Pero hay también un interés político: un programa de fuertes recortes del gasto público y aumento de los impuestos a corto plazo haría que el reparto de los costes de la crisis recayese sobre los más débiles. Las clases medias y trabajadoras saldrían de esta crisis como cornudos y apaleados. Primero, con sus impuestos, salvaron a los banqueros de la quiebra. Ahora tendrían que cargar también con el coste de la crisis económica. Y no deja de ser irónico que sean los banqueros los que defienden con mayor ardor esa estrategia de ajuste.

El segundo síntoma que alimenta las dudas es la microeconomía y la capacidad para crecer a medio plazo. La visión convencional sobre el sistema productivo español objeta la baja productividad, la débil competitividad, los salarios elevados y el déficit exterior.

Pero una lectura sosegada de los datos cuestiona en buena medida esa visión. Los salarios han contribuido a la moderación de precios. Han sido los elevados márgenes comerciales los que están detrás de la inflación diferencial acumulada en la época de euforia. La productividad del conjunto de la economía ha sido tan baja porque ha estado tapada por la burbuja de empleo de baja productividad en la construcción y otros sectores como turismo. Limpiada la burbuja de empleo, ahora la productividad crece. Todos los sectores abiertos a la competencia tienen niveles de productividad buenos. Además, España es, después de Alemania, el país que mejor ha mantenido su cuota de exportación en los mercados mundiales, a pesar del euro fuerte y la competencia china. Vamos, no somos la alegría de la huerta, pero tampoco el último de la fila.
El tercer motivo de preocupación sobre nuestra economía es la salud del sistema financiero. La City londinense no acaba de creérselo. No es capaz de comprender cómo no ha habido una quiebra bancaria significativa en España, mientras que ellos han tenido que nacionalizar la banca. Es verdad que tuvimos una mejor regulación bancaria. Pero tienen razón, en este terreno falta información veraz. Y más rapidez en sanear el sector. Mientras no se actúe de forma más transparente, esas dudas de la City permanecerán y distorsionarán el diagnóstico.
En términos generales, la economía española se parece a un paciente que tiene los músculos en relativo buen estado, pero que está en la UVI porque el hígado no limpia las toxinas y el corazón no bombea la sangre. Es decir, porque falla el sistema bancario. Ha de ser sometido a diálisis para limpiar sus toxinas y recibir una transfusión. Pero, mientras tanto, se necesita algún bypass, a través del crédito oficial, que haga circular la sangre. Especialmente hacia las empresas con capacidad de exportación.

Sin embargo, algunas señales anticipan una pronta salida de la UVI. El consumo eléctrico despierta. La demanda de las familias sale de la anorexia. La producción industrial se mueve al alza. La inversión en equipo se desentumece. Las exportaciones avanzan. Las reservas hoteleras aumentan. La deuda de las familias desciende. Las tarjetas de débito comienzan a moverse. Son muchas señales de que estamos ante un efecto brinco. No me digan que será débil. Me doy con un canto en los dientes sólo con que se produzca.

No es para ponerse a tirar cohetes. Pero anima. Ahora tenemos que diseñar el futuro. Éste es el reto."
Desde el lupanar de rica miel.

lunes, 22 de febrero de 2010

Ieeeee, pactem o qué?

Immersos com estem en la major crisi internacional des de la Gran Depresió dels anys 30’ del segle passat, que ens reporta unes xifres de desocupacio tremendes, endeutaments tant de les families com de les administracions públiques, tancaments d’empreses, etc; sorprén que al nostre país els grans partits siguen incapaços de posar-se d’acord i decidir i implementar una bateria d’accions emmarcades en un pla organitzat per a traure al país d’aquesta situació, i iniciar les reformes necessàries per a que quan torne la crisi –que tornarà per que açò és cíclic- no ens pille en bragues.

I dic sorprenent per que la gran majoria d’analistes i experts en la matèria estan d’acord en el que hi ha fer: 1.Reforma del mercat de treball; 2. Millora del funcionament del sistema creditici –que els bancs solten la pasta- i; 3. Ajustar els comptes del Sector Públic. Val, ja ho sé, que les discrepancies radiquen en el “com” dur-ho a terme. Però la cosa és tan “senzilla” com que se senten els experts de cadascun dels partits i negocien. En este tema fem el que jo dic mentre que en aquest altre ho fem com tu vols. I així s’arriva a un acord sobre els punts calents.

Fer açò no és fácil, però es podria dur a terme si el panorama polític no estaguera tan emmerdat –bonica paraula ésta- i els actuals polítics pensaren en alguna cosa més que en perpetuar-se en el poder. En situacions com aquesta fa falta gent que mire més enllà de les eleccions, “personas de Estado” com es deia abans, gent que pense en el benestar del país per damunt dels interessos particulars. I no per que sí, si no perque el país són persones que no tenen treball, empresaris que es veuen obligats a tancar per falta de demanda, persones que no poden accedir a una vivenda en condicions, etc.

Cal dir que el nivell dels nostres polítics en general és lamentable, els uns tirant merda sobre els altres. El comportament del PP en tot açò és horrible, no colaborant en res esperant que la ceisi s’agreuje un poc més i s’en duga per davant al president. Però, en aquest cas si les dos forces majoritaries han de pactar, el pas inicial l’ha de donar el Govern, és el Govern qui ha de convidar a l’oposició a arribar a acords i deixar-se d’anunciar reformes de pensions on no tenen que fer-ho, deixar-se de globos sonda i de rodes de premsa per a contra-replicar les crítiques del PP.

Uns diuen una cosa i els altres la contrària, uns insulten i els altres repliquen, que sí, que no, ara dic jo blanc i l’altre diu negre. El casé s que el tema est`amolt enrocat i si algú no dóna el primer pas, açò no es soluciona sòl.

Qui ha de tragar-se l’orgull i convidar a Moncloa a Rajuà, és el President del Govern. A continuació que es reuneixquen els experts dels dos partits i quan tinguen una solució, una roda de premsa conjunta (per a repartir-se les medallfs) i a treballar. Però com que estem en un país on s’entén la rivalitat política com una cosa en la que tot val, on és més fácil criticar a l’oponent que treballar i on, en definitiva, predomina la mentalitat gitana mediterranea, crec inviable de moment que s’arribe a un pacte de mínims sobre com s’ha de superar la crisi.

Si no es pacta, les reformes no es podran realitzar per que en un país tan descentralitzat com el nostres, tota reforma requereix de les autoritats autonòmiques i locals per a prendre qualsevol tipus d’acció d’importància. Si el Govern pensa en iniciar les reformes sense comptar amb l’oposició s’equivoca.

Desde el lupanar de rica miel, esperant que deixen de fer el gilipollas (digueu-me ilús)

lunes, 29 de junio de 2009

APUNTS SOBRE LA CRISI

En un país como España cuesta sobremanera tomarse en serio la actual crisis económica, no digamos las políticas encaminadas a combatirla, sean la del Gobierno o la de la oposición, aunque la de esta última ni siquiera sepamos en qué consiste. Lo cierto es que no se habla de otra cosa desde hace diez meses y sin embargo, en conjunto, nada cambia ni se prevé que lo haga. Claro que hay muchos más parados, y que a bastantes se les están ya acabando las ayudas al desempleo y se ignora qué será de ellos. Pueden añadir las dificultades de numerosas empresas, el previsto desmoronamiento de las inmobiliarias salvajes (contra cuyos abusos no hizo nada ningún político, pese a las incontables advertencias de quienes no somos políticos ni economistas, era una cuestión de mero sentido común), la falta de escrúpulos de la banca y lo que ustedes prefieran. Pero no hay manera de tomarse en serio esta crisis cuando yo me siento a escribir esta pieza el jueves 11 de junio y resulta que en mi Comunidad vuelve a ser fiesta, lo cual invitará a muchos ciudadanos a tomarse libre mañana, viernes –es decir, a hacer puente–, y a no reincorporarse a sus tareas hasta el lunes 15. Esto no es algo excepcional, sino la norma. En Madrid, en menos de tres meses, fue festivo el 19 de marzo, jueves, con el consiguiente puente hasta el lunes 23; a continuación, el viernes 3 de abril se inició la “operación salida” de Semana Santa, la cual terminó aquí el lunes 13, pero en muchas zonas del país el martes 14; el viernes y sábado 1 y 2 de mayo volvieron a ser fiesta, y de nuevo lo fue el viernes 15 de mayo, San Isidro; y, como si todo esto no bastara, hoy otra vez, Corpus Christi (?). Esto significa que entre el 15 de marzo y el 15 de junio, han sido más o menos inhábiles 39 fechas, contando sábados, domingos y la Semana Santa entera (pero no el Lunes de Pascua). O, lo que es lo mismo, el 43% de los días, cerca de la mitad de los transcurridos.
¿Es esto serio? ¿Es aconsejable? ¿Es propio de una sociedad inmersa, según se nos repite a diario con cabellos mesados y vestiduras rasgadas, en la más grave emergencia económica desde la Segunda Guerra Mundial? ¿Tiene algún sentido que la producción y la actividad se interrumpan a lo bestia, cada dos por tres? (Y ya verán cómo en verano ninguna población suspende sus jornadas de holganza y ruido llamadas “fiestas patronales”.) Entre las medidas contra la famosa crisis, ¿cómo es que ni a un solo político se le ha ocurrido revisar el disparatado calendario y alterarlo temporalmente? (Confesaré al instante, para los suspicaces, que, al ser yo autónomo, lo normal es que trabaje todos los días, sábados, domingos y Semanas Santas incluidos, cuando me lo permiten las procesiones de los desocupados.)
Tampoco ayuda a tomársela en serio saber que mucha gente que gana al mes 1.500 euros de media está acudiendo a Cáritas a pedir comida porque necesita el dinero para pagar la hipoteca y las letras del coche. Y uno se pregunta quién diablos obliga a nadie a tener un piso en propiedad o a poseer un coche, o quién lo ha convencido de que esas dos cosas se cuentan entre las necesidades básicas e irrenunciables. Igualmente, cada vez que alguien va al paro y sale en televisión contando la miserable situación en que se queda, no suele dolerse de la falta de dinero para comer, o para vestir a sus hijos y llevarlos a la escuela, o para pagar la luz y el agua, sino que, machaconamente, se lamenta de las dificultades que lo aguardan para cumplir con la hipoteca y con los plazos del automóvil. Y vuelvo a preguntarme quién lo obligó a meterse en la adquisición de tales bienes prescindibles. Bueno, los bancos, que ahora escatiman los créditos, fueron los grandes tentadores hasta hace cuatro días, desde luego, pero no obligaban. (También para los suspicaces, me apresuro a decir que vivo en régimen de alquiler y que jamás he tenido coche.)
La morosidad se ha multiplicado en los últimos años, mucho antes de la crisis. ¿Qué clase de sociedad es esta en la que se considera normal vivir permanentemente por encima de las propias posibilidades, y solicitar créditos no para lo esencial ni para lo excepcional, sino para cualquier chuminada o capricho, para celebrar por todo lo alto la comunión de la niña, como si fuera una miniboda, o irse de vacaciones no aquí cerca, sino a Cancún o a Bali? Parece haber, además, una absoluta incapacidad para bajar de las nubes. ¿Cómo voy a renunciar a esto y aquello, si ya lo he tenido?, piensa casi todo el mundo, y, con el habitual espíritu pueril de nuestra época, se vuelve hacia el Estado, como si fuera el progenitor, para que ponga remedio a sus frustraciones particulares. Y el Estado, pusilánime e imbecilizado, da ayudas para que la gente siga comprándose coches (sólo de lujo y contaminantes, si se trata de esperanzaguirreños) y continúa manteniendo todos los improductivos y demenciales puentes que jalonan nuestro calendario. ¿Cómo pretenden los políticos, los economistas, los banqueros, los empresarios y los sindicatos que nos los tomemos en serio?
Javier Marías. El País Semanal 28.06.2009.
Aquestes reflexions de Marías es poden compartir o no, però no hi dubte de que són interessants, i són una mostra més de la mentalitat gitana mediterranea que tenim a este país.
Desde el lupanar de rica miel.