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lunes, 3 de mayo de 2010

ACTITUD DAVANT LA CRISI GREGA

En relació al que parlavem en l’anterior post i el comentari que feia l’amic Sulo Resmes, ahir es publicà en el suplement dominical “Negocios” del diari El País, un article del catedràtic de Política Econòmica de la UB, Antón Costas. En este article fa referència a l’actitud d’Alemania davant la crisi de Grecia.

Si, ja ho sé, que als països mediterranis fem gala de la mentalitat gitana mediterranea, però tampoc és menys cert que una part de la bona productivitat alemana té sentit per què som nosaltres els qui comprem els seus productes. Alemania no seria tan poderosa sense la resta de membres de la UE, inclossos ací tant els més productius com els que tenen economies menys sanejades.

Com be diu Sulo, el que hi ha darrere de Grecia són més de 11.000.000 de ciutadans grecs i, per tant, la solució no és dir: Que se jodan!!! Val que han falsejat els comptes, val que s’han endeutat en excés, val que no han fet els deures, però si els neguem l’ajuda estarem enfonant-los en la misèria més absoluta. A la fi i a la cap, l’ajuda consistirà en prèstecs que després hauran de tornar amb el corresponent interés, per tant, tampoc és regalar res.

El que s’ha de fer, com apunta el profesor Costas, és dotar de mecanismes per a controlar que no torne a succeir el mateix.

I en el tema de falsejar els comptes, no són els únics. I si no, que li ho pregunten als italians o al nostre expresident Eduardo Zaplana, que també en sap de maquillar comptes. S’enrecordeu de quan van presentar uns comptes a la UE falsejats per a continuar com a Zona Objectiu nº 1, quan en realitat ja no ens tocava per xifres de PIB?

Ací teniu l’article

Humillación griega, altivez alemana

La UE, y más en particular Alemania, están queriendo enfocar la solución al problema financiero griego de forma ejemplarizante. Es decir, como un escarmiento y un aviso a otros países con problemas fiscales, o susceptibles de tenerlos, de forma que viendo las barbas del vecino griego cortar, pongan las suyas a remojar.

Angela Merkel está escenificando la ayuda a Grecia utilizando los tres elementos básicos del teatro trágico griego. En primer lugar, trata de dejar claro la "hubris", la "soberbia" o "malversación", griega de atreverse a romper las leyes "divinas" del euro, que prohíben el endeudamiento excesivo. En segundo lugar, aparece la "némesis", el castigo de tres años de penalidades que se le quiere infligir. Por último, está la "catarsis", la purificación que experimentan los espectadores que asisten a la escenificación con sentimientos ambivalentes de piedad y temor por el escarmiento, que ha de servirles para volver al camino de la virtud.
No es nunca recomendable enfocar un problema económico como una cuestión moral. Y mucho menos teatralizarla. En este caso, al hacerlo, una arrogante y altiva Alemania no sólo está humillando a un Gobierno, sino a toda una nación. Y quien mejor debería saber que no se puede humillar a todo un país es la propia Alemania, humillada a su vez por los vencedores de la I Guerra Mundial condenándola a pagar todos los costes de una guerra provocada no por sus ciudadanos, sino por los delirios de sus élites. Esa humillación dio alas al nazismo, que buscó en la exacerbación del patriotismo nacionalista el camino para curar esa humillación. Lo que, finalmente, llevó a la II Guerra Mundial.

¿Por qué Merkel adopta este enfoque moral? Una explicación sería exigir responsabilidad a aquel al que vas a ayudar con el dinero de tus contribuyentes. Pero, ¿por qué ser tan exigente con un país en apuros que necesita unas cuantas decenas de miles de millones de euros y tan poco con los banqueros negligentes y defraudadores que han recibido cientos de miles sin castigo ninguno?

Hay algo intrigante en esta conducta. Algo que tiene que ver con lo que está ocurriendo en el interior de Alemania. Está replegando de nuevo sobre sí misma, y renacionalizando la idea europea. En ese repliegue está volviendo a la vieja idea del sociólogo alemán del siglo pasado Max Weber sobre la ética protestante y el espíritu del capitalismo. Por un lado, los europeos del norte, protestantes, laboriosos, disciplinados y austeros. Por otro, los del sur (incluyendo ahora a Irlanda), católicos, indisciplinados y manirrotos. Es una tesis falaz, sin fundamento real, pero influyente.

Desde Alemania se quiere ahora transmitir la idea de que los problemas financieros de los PIIGS (acrónimo de Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España, pero también 'cerdo' en inglés) son debidos a su falta de disciplina fiscal. Pero eso no es cierto. Puede valer parcialmente para Grecia (sin olvidar que en el encubrimiento de su lenidad fiscal contó con el "colaborador necesario" que fue la propia banca alemana). Pero de ningún modo alguno para Irlanda, España o Italia, que han tenido superávits, y en el caso de España, un bajísimo nivel de deuda pública en relación con su PIB.

Si no ha sido el despilfarro previo de los Gobiernos, ¿cuál es la causa de fondo que provoca la situación de urgencia financiera con la que nos enfrentamos? La gran recesión, provocada a su vez por la crisis financiera. Los déficits públicos no son la causa de la crisis, sino su consecuencia. Es importante tenerlo en cuenta, porque si no, la medicina será equivocada.
Al confundir causas con consecuencias, Alemania propone para Grecia una medicina que la empobrecerá durante al menos una generación. Y al hacerlo empobrece también al resto de Europa, y a sí misma. Es como escupir al cielo.

Déjenme citar una frase del gran economista británico John Maynar Keynes en un opúsculo escrito en 1919, que merece ser vuelto a leer, sobre Las consecuencias económicas de la paz que se derivaban del Tratado de Versalles, que, como dije, humillaba a Alemania. "Si lo que nos proponemos es que, por lo menos durante una generación, Alemania no pueda adquirir siquiera una mediana prosperidad; (...) si deseamos que, año tras año, sea empobrecida y sus hijos se mueran de hambre y enfermen, y que esté rodeada de enemigos, entonces rechacemos todas las proposiciones generosas, y particularmente las que puedan ayudar a Alemania a recuperar una parte de su antigua prosperidad material. Si tal modo de estimar a las naciones y las relaciones de unas con otras fuera adoptado por las democracias de la Europa occidental, entonces, ¡que el cielo nos salve a todos! Si aspiramos deliberadamente al empobrecimiento de la Europa Central, la venganza, no dudo en predecirlo, no tardará" (tomo la cita de Internet).

Los soldados aliados que ocuparon Alemania al final de la II Guerra llevaban en sus mochilas -además de cigarrillos- dos cosas. Un "Plan Marshall", de ayuda, no de castigo y empobrecimiento. En segundo lugar, una nueva institución de control de las cuentas alemanas, el Bundesbank. Eso es lo que ahora hay que hacer en Grecia. Ayudarla y exigir responsabilidad. Y controlar sus cuentas desde las nuevas instituciones europeas.

¿Qué enseñanzas útiles se pueden sacar de la tragedia griega actual y de la historia? Dos. La primera es que hay que exigir a Grecia, y a cualquier otro país, honestidad en las cifras sobre su déficit. De lo contrario, la deuda es penalizada. La segunda es que la solución que hay que dar a los déficits públicos es el crecimiento, no la economía de la miseria
.”


Desde el lupanar de rica miel.

viernes, 15 de enero de 2010

PIRATES

Amb el títol "La cara oculta de la economía española", Iganacio Escolar ha publicat el següent article al periòdic Estrella Digital, en el que parla de la economia sumergida, eixa pràctica que sempre s'increment en temps de crisi. L'article està relacionat amb les declaracions del ministre de Treball, Celestino Corbacho, que va xifrar l'altre dia la economia sumergida a España entre un 16 % i 20 % del PIB. Ràpidament va eixir la ministra d'Economia, Elena Salgado, a desmentir eixes xifres.

"Un suponer: imaginemos que en España todos los empresarios pagasen a Hacienda. Imaginemos que todos los trabajadores cotizasen en la Seguridad Social, con sus papeles y sus contratos en regla. Imaginemos que el notario dejase de ausentarse en cada firma de una compraventa de una casa porque ya no se moviesen los fajos de billetes de 500, y que el fontanero nos entregase una factura con su IVA, su base imponible, su NIF y su canesú. Imaginemos, en resumen, que España dejase de ser, también en esto, la excepción en Europa; que la ingente economía sumergida que se mueve en las sombras del dinero negro saliese a la luz; que Hacienda fuésemos todos y no sólo los tontos asalariados. Sería bonito. Si la cara B de nuestra economía a niveles adelgazase hasta niveles algo más presentables para un país que aspiró a entrar en el G8, el déficit público prácticamente desaparecería, incluso en años tan malos como el que acabamos de pasar.

Pero, ¿de cuánto dinero estamos hablando? El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, ha reabierto esta semana este debate al afirmar que, según los datos de su ministerio, la economía sumergida supone en España entre el 16% y el 20% del PIB. Es decir: que una quinta o sexta parte de toda la riqueza, entre 160.000 y 200.000 millones de euros, no paga impuestos, ni siquiera ese simbólico 1% de las famosas SICAVs.

Corbacho se basa en dos cosas para dar esta cifra. Por un lado, en los numerosos estudios, que hace ya tiempo que analizan esta materia oscura de la economía, tan difícil de medir. Por el otro, en un aumento del 30% en las actuaciones de los inspectores de su Ministerio contra este problema. Pasa siempre: en tiempos de crisis, la economía sumergida aumenta; sólo así se explica, por ejemplo, que una parte importante de las ayudas a los parados de larga duración, esos 420 euros que aprobó hace unos meses el Gobierno, se estén quedando sin cubrir. Estas ayudas obligan a presentarse a cursos de formación, y para muchos trabajadores sale más a cuenta seguir formalmente en el paro mientras se cobran algunos apaños sin factura. La propia distribución geográfica del rechazo a las ayudas -más común en Andalucía, más habitual en Barcelona- permitiría incluso pintar un mapa del problema.

Pero las palabras de Corbacho fueran una novedad, no tanto por su cálculo -que coincide con la mayor parte de estudios y estimaciones que se han hecho en España durante los últimos diez años- sino por el hecho de que un miembro del Gobierno admita la situación hasta el punto de cifrarla. Ya desde tiempos de Aznar, la respuesta oficial del Ejecutivo ante este asunto era la defensa avestruz: esconder la cabeza en la tierra, decir que no existen herramientas precisas para calcular el volumen de esta materia oscura. Es un tema espinoso. El último estudio oficial de la Comisión Europea data de 2002, y dejaba a España en evidencia con una economía sumergida del 22%, a la cabeza de Europa sólo por detrás de Grecia, que registraba un 30%. El dato español de aquel estudio era aún más escandaloso cuando se compara con el resto: con Austria (1,5%), Gran Bretaña (2%), Alemania (6%), Francia (6,5%) o incluso Portugal (5%) o Chipre (4,2%). Los numerosos estudios posteriores cantan datos similares.

Tal vez por ello desde el Ministerio de Economía tardaron tan poco en desmentir a Corbacho. Primero habló el secretario de Estado, José Manuel Campa, y después la propia vicepresidenta Elena Salgado, que ha dicho que los datos de su colega de gabinete "no son datos" y "no tienen ninguna base científica". Mejor no mentar esta bicha en plena presidencia europea.

Pero la economía sumergida española no sólo es un problema de fontaneros en paro, ni mucho menos. La parte del león hasta llegar a ese 20% del PIB que apuntaba Corbacho no sale de arreglar inodoros que gotean. Una pista: en España hay guardados cerca de 60.000 millones de euros en billetes de 500. A pesar de la carrera del oro ladrillero que supuso el cambio de la peseta al euro ?que obligó a dar la vuelta a muchos colchones llenos de billetes? todos los estudios apuntan a que la economía sumergida alrededor de la propiedad inmobiliaria no sólo no ha mermado desde entonces, sino que ha ido a más; al menos hasta que la burbuja del ladrillo explotó.

En el Gobierno, han barajado en varios ocasiones la posibilidad de intentar hacer aflorar estas enormes bolsas de dinero en rama por medio de una amnistía fiscal, que además ayudase a financiar parte de la deuda pública. Sin embargo, esta idea ha sido siempre descartada con el argumento de que podría suponer un retroceso en la (escasa) conciencia fiscal que, lentamente, va calando en la sociedad española. Si los pecadores son premiados con el perdón de sus delitos, ¿qué ejemplo quedará para los justos? La gran duda ahora es por que Corbacho abrió de nuevo ese melón. Si fue un error... o un globo sonda
."
És evident que les xifres que representa la economia sumergida al nostre pais no són fiables al cent per cent, però si les considerem com una aproximació, queden en evidència davant la comparació amb les economies europees. En fi, una prova més de la mentalitat gitana mediterrànea que ens caracteritza. Menys mal que estan els grecs que d'açò també en saben un poc.
Desde el lupanar de rica miel.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

jueves, 11 de junio de 2009

PIRATES DEL SEGLE XXI

De pirates el mon està ple, però que em dieu del fill de puta que ha preferit abandonar a l’empleat que s’havia tallar un braç en la màquina d’amasar farina a les portes de l’hospital i tirar el braç a la basura, abans de que es descubrira que el treballador no tenia contrat? A més, li va demanar al traballador que mentira i que diguera en l’hospital que havia sigut un accident al carrer. Després li ha tirat la culpa acusant-lo d’estar borratxo.

El sou diari que cobra per treballar 10 hores són 23 €, amb l’excusa de la crisi li rebaixaren el sou de 900 € a 690 €

Si el cabró de l’empresari no haguera tiral el braç a la basura, el treballador haguera tingut la possibilitat de que li reimplantaren el braç, però després d’haver transcorregut tan de temps fins que el trobaren, els metges dieun que ara és imposible. Clar, millor asegurar-se que no li posen un paquet que pensar en la vida de l’altra persona, en fi, un comportament lamentable, gitano i “barriobajero”.
A més, la millor forma de superar la crisi no és precisament submergir el procés productiu. Els que sobreviuran a la crisi seran els millors, els que siguen capaços de prestar un servei o produir un be en les millors condicions per al consumidor i no els pirates que es dediquen a abaratar costos reduint la qualitat. En fi, muerte per a este tio gilipollas.

Desde el lupanar de rica miel.